BEIRUT.- Hombres armados a bordo de botes inflables atacaron una unidad militar en la costa de Siria y murieron numerosos uniformados, en el primer asalto en el mar desde el levantamiento contra el presidente, Bashar al Assad, que lleva ya 13 meses.
El incidente se produjo cerca del puerto de Latakia, a unos 35 kilómetros al sur de la frontera con Turquía. No se estableció la nacionalidad de los agresores, pero la agencia oficial de noticias SANA aseguró que se frustró una invasión por mar. Casi al mismo tiempo, se informó que la marina del Líbano interceptó un barco carguero procedente de Libia que llevaba tres contenedores de armas (incluyendo ametralladoras pesadas y obuses) para los insurgentes.
Ayer, además, cerca de una veintena de personas murieron en diferentes episodios de violencia, lo que resalta la debilidad del acuerdo de cese el fuego impulsado por Naciones Unidas hace dos semanas. Entre las víctimas figura una decena de desertores del Ejército, ejecutados por las tropas oficiales al ser descubiertos. También hubo una nueva explosión en la capital, donde murieron cinco miembros de las fuerzas de seguridad.
Rusia, el aliado más poderoso de Damasco, elevó el nivel de sus críticas contra las milicias que se oponen a Al Assad, y los acusó de violar la tregua diseñada por el enviado de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan, para terminar con una masacre que ya suma 9.000 muertos (según estadísticas de la propia Naciones Unidas) desde que comenzó el conflicto.
En cambio, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, acusó al régimen de Damasco de incumplir su promesa de retirar las armas pesadas y las tropas de las ciudades rebeldes. Los medios sirios (en especial el diario gubernamental Tishreen) replicaron que Ban estaba encendiendo más el conflicto al ignorar los "crímenes y las acciones terroristas" cometidos por las milicias que rechazan a Al Assad.
Desde la gestión de Annan, se redujo sólo modestamente el número diario de combates. Francia ha dicho que si las fuerzas leales al Presidente no regresan a sus cuarteles, presionará por nuevas medidas, que van desde sanciones económicas hasta una intervención militar. Rusia y China ya anunciaron que vetarán cualquier resolución en ese sentido, en el Consejo de Seguridad de la ONU.
En tanto, se tratará de acelerar el despliegue de los 300 observadores internacionales que está previsto lleguen a Siria, enviados por el órgano multinacional, que serán coordinados por el general noruego Robert Mood. (AFP-DPA-Reuters-Télam)